
Como ya es de dominio público, el 20 de Octubre de cada año se conmemora en Guatemala, el día de La Revolución de 1944, una fecha que difícilmente podrá ser olvidada por las y los guatemaltecos, debido a las repercusiones sociales que hubo a partir de este momento.
Después de varios años de estar sometidos a una dictadura, presidida y patrocinada por el innombrable general Jorge Ubico, quién se caracterizó por ser un tirano, que gobernó nuestro país bajo un régimen autoritario y retrograda. Algunos guatemaltecos, se organizaron para ponerle un punto y final a estos años oscuros.
Fue entonces cuando el 20 de Octubre de 1944 muchos guatemaltecos, dieron su vida, con el único afán de convertir a Guatemala en un país más humano, basado en el respeto y la tolerancia de unos para con otros.

El estado se había encargado de hacerle la vida imposible, a todos aquellos que se mostraban inconformes con el gobierno de Jorge Ubico, quién sin duda alguna había perdido simpatía en la población guatemalteca.
Por ello, se organizaron manifestaciones, masivas en contra del régimen ubiquista, tratando de esta forma crear un movimiento revolucionario que obligara al país a tener un cambio radical. Tal fue la presión ejercida por las y los connacionales, que el general se vio obligado a dimitir de la presidencia de la República, después de permanecer 14 años en el poder.
Después de la renuncia de Jorge Ubico, llegó al gobierno el también innombrable general Ponce Vaides, el cual, para fortuna de las y los guatemaltecos, no tardaría mucho tiempo en el poder.
El 20 de Octubre de 1944, Francisco Arana, Jacobo Arbenz Guzmán conjunto con la sociedad civil, y algunos militares inconformes, dieron la puñalada final y de esta forma en un hecho histórico y a su vez heroico, tomaron el poder, conformando la denominada “Junta Revolucionaria de Gobierno”, la cual quedaría al mando del país, mientras se convocaba a elecciones libres.
A partir de este triunfo se desprendieron una serie de cambios en las estructuras de gobierno de Guatemala; se respeto la libertad y dignidad de todas y todos, se dejó atrás un régimen autoritario y déspota, se consolidó un país demócrata, libre pero sobre todo más humano.
Un maestro en el poder
Después de que se realizó la convocatoria a elecciones libres, arribó a nuestro país el doctor Juan José Arévalo Bermejo, un ilustre maestro, lleno de carisma de fe y amor para con su país.
El doctor Juan José Arévalo Bermejo, llegó a la presidencia de la republica en elecciones libres, con mayoría absoluta, lo cual representó un hecho insólito e histórico para nuestra Guatemala. (85 por ciento de los votos)
Por lo que el país dio un giro de 360 grados y empezó a caminar por una nueva senda, llena de luz y esperanza para todas y todos los guatemaltecos.
Guatemala, pudo ver el amanecer por primera vez en mucho tiempo... un amanecer donde la población vivía bajo un régimen demócrata y en donde se velaba por resguardar la dignidad de las personas y el bien común.
Fue durante el gobierno de Juan José Arévalo y su sucesor, Jacobo Arbenz Gúzman que se lograron una serie de cambios, a favor de las minorías que habían sido explotadas y reprimidas en años anteriores, tales como: la creación del código de trabajo, la creación del IGSS, la libertad para crear sindicatos y muchos otros más.
Desafortunadamente la primavera en el país tardaría únicamente diez años, pues en 1954 la CIA, invadió el país con ayuda de un monigote puesto por los yankees, el desertor Carlos Castillo Armas, quién puso fin a una época de cambio y puso a dormir la esperanza de toda una nación, pues mató los ideales revolucionarios y con ello una autentica y ejemplar democracia en América Latina.
Pero esa es otra historia… (ya habrá tiempo para escribir de ello)
