
El 30 de junio del presente año, en la celebración de el día de la revolución liberal de 1,871, ahora (para desgracia de las y los guatemaltecos) constitucionalmente conocida como Día del Ejercito; la organización Hijos e hijas por la identidad, la justicia contra el olvido y el silencio (HIJOS), organizaron una marcha pacifica para mostrar el rechazo al desfile castrense. La organización HIJOS, al igual que yo, considera que dicha celebración es un insulto para la dignidad de las víctimas que fueron masacradas por la institución armada durante el conflicto armado interno.
La marcha se torno violenta, puesto que el objetivo de la misma, era pasar por el Palacio Nacional, cosa que fue impedida violentamente por los mismos castrenses que protagonizaron la represión en las más de tres décadas de guerra.
Bombas lacrimógenas fueron lanzadas por algunos elementos del Ejército, para impedir que la manifestación continuara su curso.
Curiosamente en los medios impresos, estuvo circulando un día después, una versión manipulada de los acontecimientos suscitados durante la protesta pacifica.
Los medios publicaron que la organización HIJOS, fue la que inició los disturbios, por lo que los elementos del ejército se vieron “obligados” (casi en defensa propia) a lanzar “una” y sólo “una” bomba lacrimógena para dispersar a la “agitada turba”.
Vale la pena resaltar que en la manifestación habíamos a lo sumo 50 personas (y no 300 como decían las irresponsables publicaciones), por lo que resulta irrisorio pensar que en algún momento las cosas se pudieran haber salido realmente de control.
En fin, yo estuve ahí y es lamentable y vergonzoso que más de una década después de haber sido firmado el acuerdo de Paz Firme y Duradera, continúe la represión a las manifestaciones populares del pueblo, vulnerando así el derecho a libre locomoción de las y los ciudadanos.
En conclusión las cosas no han cambiado mucho, para desgracia de todas y todos los guatemaltecos; y continuamos respirando un clima de falsa paz.
Saludos y hasta la victoria siempre compañeros y compañeras.




