domingo 6 de diciembre de 2009

Justo cuando pensé que no volvería a moshar...



Algunos lustros han pasado por mis agotados ojos y mis cansadas piernas. Hacía mucho, que no iba a un concierto de rock, de esos que se presencian de pie, esos de guitarras estridentes y gritos estrepitosos. Ayer fui a uno… rejuvenecí y a su vez me sentí más viejo. Sentí como los años han hecho estragos en mi deteriorada condición física.

Sin duda el tabaco y el licor algo han de tener que ver en esto… Lo cierto es que fue un grandioso concierto. Se trató del concierto del grupo argentino Catupecu Machu. Una banda, a mi criterio, un tanto experimental, que juega con las distorsiones y con pincelazos de melodías electrónicas.

Uffff que concierto, me encantó… Un grupo que dejó todo en el escenario y subió a pasársela fenomenal. Me disfruté cada segundo de ese toque, que fue casi en familia. Pocas personas acudimos a aquel espectáculo, pero los que estuvimos apreciamos a una banda de primer nivel.

Un grupo que nada tiene que envidiarle a otros que llenan estadios en Guatemala. A mitad del concierto…justo cuando pensé que no volvería a moshar (o moshear, no sé como se escriba o más bien desconozco si esa palabra exista formalmente en la RAE)… sonó el tema A veces Vuelvo y ¿saben qué? Después de varios años… Fui a moshar…

sábado 24 de octubre de 2009

Mes del rosario


La virgen de Plata


Como ya es tradición en Guatemala, todos los años durante el mes de Octubre, miles de feligreses son los que visitan la basílica de Santo Domingo, con el afán de manifestar su devoción a Nuestra Señora del Rosario.

La virgen del rosario es una exquisita escultura tallada en plata, que data del siglo XVI elaborada por el año de 1,580. Esta bella imagen está concebida dentro del manierismo.(tendencia estilística del arte europeo del siglo XVI que representa la transición entre el Renacimiento y el Barroco).

Las visitas a Nuestra Señora del Rosario

Durante todo el mes de Octubre, se estima que alrededor de tres millones de personas visitan a Nuestra Señora del Rosario, las jornada empieza todos los días a partir de las cinco de la mañana y culminan a las ocho de la noche. “Después de las ocho en punto de la noche ya no hay acceso al camarín”, relata Elias Hernández quién pertenece a la Cofradía de la Virgen, además explica que existen guardias para supervisar las visitas a la Virgen, y que el numero de personas que realiza esta actividad asciende a ochenta y cinco personas: “Todos los días se cuenta con una hora de guardia de camarín y esta se va rotando”.

Para Adilia Méndez, el visitar a la Virgen del Rosario, no solo representa una tradición, sino una manifestación de fe: “Yo todos los años vengo por mi y devoción católica” asegura nuestra entrevistada.

Por lo que octubre para los guatemaltecos, es sencillamente el mes de la Virgen del Rosario, mes que se constituye como una celebración a nivel Nacional. Personas de todas partes del país así como extranjeros, acuden año con año a realizar la tradicional visita.

“Se reúnen todo tipo de culturas, comunidades indígenas y muchos vienen de lugares muy lejanos del país”, refiere un miembro de la cofradía de la Virgen del Rosario. Por lo que de esta forma manifiestan a la Virgen su devoción y amor: “Vienen a dejar placas y arreglos florales como muestras de fe hacia Nuestra Señora del Rosario”, agrega.



La Cofradía de Nuestra Señora del Rosario.


También existe una Cofradía, para todos aquellos cuya devoción hacia la Virgen es infinita, por lo que al ser cofrade se ingresa al Rosario perpetuo, con la intención de tener un acercamiento con esta bella imagen durante todo el año. Por lo que para ser parte de la Cofradía, según explica un integrante, solo es necesario tener mucha devoción hacia la Virgen, comprar la medalla de cofrade así como tener la disposición de estar al servicio y laborar arduamente para la Virgen.

jueves 8 de octubre de 2009

Mediocridad es no hacer hasta lo imposible por evitar el fracaso. NO ES MI CASO

A lo largo de mis ya no tan escasos años de vida, siempre le huido al fracaso. No obstante he de reconocer que por más que he tratado de esconderme del mismo, este siempre ha buscado la forma de encontrarme, propósito que ha conseguido con relativo éxito. Y digo relativo éxito pues también de los tropiezos se aprende, por lo que nunca se pierde del todo una batalla.

Con la escasa madurez emocional que he logrado adquirir en mis años de vida me he dado cuenta que fracasar en alguna situación, de cualquier índole, no es tan malo, toda vez se haya hecho el mejor esfuerzo para evitar tal tropiezo. Así es como yo he llevado mis luchas últimamente, tratando de dar lo mejor de mi, si esto es desdeñado o no apreciado por los demás, pues eso ya no es cuestión mía. Mi convicción y mi modus vivendi me obligan a entregarme al máximo.

Por lo tanto concluyó que la mediocridad no radica en fracasar, sino en no esforzarse por impedir el fracaso. Por lo tanto la mediocridad es ajena a mi. Nadie podrá nunca refutar que no he hecho mi mejor esfuerzo en cada proyecto de vida que he emprendido.

miércoles 12 de agosto de 2009

La recuerdo


La recuerdo aunque a veces me cuesta hacerlo, seguramente ya he olvidado unos cuantos detalles. A menudo me pareciera escuchar el dulce tono de su voz y ver su mirada un tanto triste, pero siempre llena de infinita dulzura y sobre todo con mucho amor para dar.

La recuerdo alegre y enferma, feliz y llena de amargura, sonriendo y llorando. Recuerdo muchas facetas de su vida, incluida mi preferida: la de madre entregada; a un niño enfermo que agoniza en la cuna de una habitación de hospital. Recuerdo sus ambivalencias, su tono enérgico, pero amoroso, sus cantos, su infinita e indescriptible preocupación.

La recuerdo bailando en un aula de preprimaria, en fiestas de quince años y en una que otra navidad. La recuerdo entregando presentes a la media noche y rezando de rodillas al niño Jesús.

La recuerdo en procesiones, cargando grandes andas y llorando al ver el paso de Jesús de Candelaria. Recuerdo sus enseñanzas, su calor, su sonrisa siempre elocuente y sincera. Recuerdo su carisma, su entusiasmo, su lucha y su enorme e envidiable fe. La recuerdo aceptando su enfermedad y muerte con admirable resignación.

Recuerdo la promesa de levantarse de aquella cama, esa misma que ya no pudo cumplir. La recuerdo, jugando, sonriendo, regalando felicidad. Recuerdo sus manos frías y aquel vestido blanco, ese mismo que se llevo a la tumba, el que tan sólo pocos años atrás vistió con orgullo en la graduación de mi papá. Recuerdo su mirada extraviada y su cuerpo rígido tendido en una cama ortopédica.

La recuerdo en medio de la iglesia, adentro de una caja de madera cargada por algunos hombres incluido mi padre. Recuerdo mis lagrimas y aquel infinito dolor que no ha cesado y que quizás no cesará. Recuerdo verla partir y como mi esperanza, sueños y anhelos partieron con ella. Lo que no recuerdo fue cuando fue la última vez que le dije cuanto la amaba. Y es que aún la amo, como si nunca se hubiese ido.
De eso hace catorce años y yo aún la recuerdo, como si hubiese sido ayer...

sábado 1 de agosto de 2009

Un ensayo con la banda

Un ensayo con la banda

No toco bien pero como me divierto… Jugar a ser músico me resulta un ejercicio en extremo atractivo. Agarrar las baquetas y golpear con fuerza (no extrema) una caja bien afinada es una de los aspectos de mi actual coyuntura que me hacen sentir vivo, me hace recordar que por mis venas circula sangre y que la misma es bombeada por la bomba más impresionante que existe sobre esta faz…el corazón.

Cada ensayo con el grupo es un acontecimiento, nunca faltan las risas, la molestadera y por supuesto eventualmente una que otra sacada de madre. “¡puta apréndase la canción si son dos versos y un coro no es El Quijote de la mancha!” Le reprocha el bajista a la vocalista. El novio, que interpreta la trompeta, no tarda en soltar una mirada de odio al primero.

Cada ensayo tiene su momento para todo y cada vez que nos reunimos a tocar es distinto. Es raro contar con público en una de estas interpretaciones improvisadas en un inmueble común y corriente.

No obstante el último ensayo contó con una importante visita. Desde Costa Rica, mal pronunciado desde luego, una buena amiga se hizo presente al inmueble común y corriente donde cada sábado (a veces domingos y viernes, si es necesario) hacemos relajo. Nuestra acompañante toleró nuestros insultos, patanadas y el bullicio estridente de los instrumentos. Con su sonrisa, como siempre elocuente e inspiradora engalanó aquella habitación. (Tan buena onda la tica, de eso no hay duda).

La cena pos ensayo fue nuevamente, como una semana atrás, en la ciudad de las perpetuas rosas (Antigua Guatemala). La tertulia como era de esperarse amena. Aunque nuestra amiga Tica casi golpea al mesero, por no contar con algunos de los platillos que solicitamos, jajajajaja. A la otra quien nos atienda seguramente preferirá ir a comprar lo que hace falta a una PULPERIA.

martes 21 de julio de 2009

Viaje revitalizador...


Tras una semana convulsa, cambiar de clima no sólo resulta útil y necesario sino además revitalizador. Atrás quedo el acto circense protagonizado por unos diputados en el pleno del Congreso de la República y la elección de postulantes para integrar una Comisión de Postulación que designará a candidatos para que ocupen las 13 magistraturas de la Corte Suprema de Justicia (CSJ). En el pasado quedó esa cotidianidad que fatiga y cansa.

Sin mayor planificación mi hermano, me propuso un viaje dominical. Subir el volcán de Pacaya, lo cual resultó una tarea ardua, pero que nos dejó un dulce sabor de boca.
Invitó a una nueva amiga. Hablo de la intrépida TICA (no pongo nombres en este espacio virtual).

Se trata de una chica costarricense dulce y muy simpática. Vivirá un mes más en Guatemala mientras supervisa unos proyectos para una empresa transnacional.

Habían pasado cinco minutos y la sonrisa elocuente y sincera de mi nueva amiga, me resultó en extremo familiar. Su mal pronunciación de la R, sus planes y proyectos de vida me resultaron cercanos como si tuviese ya algún tiempo de conocerle. Una chica sin complicaciones (cero bolas), con espíritu aventurero, dispuesta a desafiar las rocas volcánicas del Pacaya. De aquellas personas que es grato conocer.

Más de una vez caímos y nos raspamos, innumerables fueron las veces que tuvimos que detenernos a descansar, muchos fueron los doblones de tobillos, dos fueron las bolsas de agua perdidas y hasta estuvimos apunto de perder una maravillosa gorra.

El viaje estuvo plagado de momentos memorables, tertulias amenas y un paisaje único en su género. El ocaso fue inspirador, las nubes rojizas y la puesta del sol en el imponente volcán en mención son sólo parte de aquel sublime momento. Los ríos de lava, impresionantes, la fumarolas increíbles… en fin tardaría años en terminar la descripción y sólo pretendo que está entrada sea breve y amena, casi tan amena como el momento vivido el domingo, pero creo que eso resultará imposible.

El viaje se tornó más emocionante cuando sin linterna descendimos los últimos metros ya entrada la noche. Esa misma que nos envolvió con su misticismo y magia. Terminamos la velada con una rica cena italiana en un restaurante ubicado en la ciudad de las perpetuas rosas (Antigua Guatemala). Y así concluyó un viaje inesperado pero revitalizador.

La promesa: VOLVER…
Linda tarde y se la debo a mi hermano y a la TICA… Nueva amiga te veo el jueves y estoy seguro que será otra linda experiencia. Un abrazo.

PD: Espero con ansias las fotos…

viernes 17 de julio de 2009

Tocar fondo


Un cuarto de década me ha resultado suficiente para poder parafrasear al escritor Pablo Neruda: “Confieso que he vivido”. A lo largo de este tiempo, que a veces me parecen siglos, he tenido la oportunidad de conocer las diversas gamas de colores que tiene la vida. En mi material existencia he reído y llorado. He visto desde los más deslumbrantes amaneceres hasta las noches más oscuras.

Mi cotidianidad ha estado colmada de sonrisas, esperanzas, sueños e ilusiones, pero también de uno que otro latido a destiempo. De uno que otro suspiro esfumado en la fragmentación de un segundo. La vida es así, está hecha de momentos, algunos maravillosos llenos de lindos colores y otros lapsos amargos.

No obstante mi actual coyuntura no se caracteriza como una desbordante felicidad, mi presente está plagado de incertidumbre y sobre todo de dolor. Quizás soy yo y mis estupidas decisiones, quizás soy yo y también otros y mi entorno mismo.

Quizás es extremo cansancio y sobredosis de estrés. Quizás es el excesivo tronar de las teclas de la computadora o los malos y prolongados días laborales, ausencia de éxito y demasiada presión o quizás auto presión y una muy rígida autocrítica. Quizás esos latidos a destiempo provienen de una, espero yo efímera, inestabilidad emocional que responde a una serie de cambios que afectan el trayecto de mi insignificante existencia.

No hay respuestas concretas, sólo muchas interrogantes e incertidumbre. Lo cierto es que siento que toco fondo y mi desesperanza es tal que creo que paso por el peor momento de mi último año. Lo peor del caso es que he recordado momentos grises, no sé por qué razón cuando estoy así recuerdo cosas que me lastiman.

Mi madre en su lecho de muerte y ese adiós que no pude darle. Mis más recientes hospitalizaciones en un cuarto de intensivo, cuando mis familiares, médico incluso yo, pensamos que mis días de irresponsabilidad, rebeldía y pasión llegarían prematuramente a su fin. Recuerdo aquellos aparatos que median mis signos vitales en aquellos días cuando el sol se negó a salir. Recuerdo mi inmovilidad y el extremo dolor que sufrí, al extremo de suministrarme demerol, morfina y otras drogas para aliviarme. Recuerdo eso y otras cosas que me lastiman en lo más hondo de mi alma.

Quizás ya pasará o este sea el comienzo de otro de mis malos momentos. Lo cierto es que siento que toco fondo, lo cierto es que me siento agotado, lo tangible es que estoy ausente, distante y triste. Espero mañana salga el sol.